domingo, 23 de febrero de 2020

LA REBELIÓN DE LOS PALETOS



Los Hermanos Marx en actitud de extraer renta maderera de los vagones del convoy, a fin de hacer funcionar mejor la locomotora (imagen de Marx-brothers.org)


Isabel Díaz Ayuso ha llamado paletos a “quienes se inventan identidades históricas”. Luego ha negado haberlo dicho, siguiendo una costumbre muy arraigada en ella.

El problema no es el desenfado con el que la lenguaraz dice una cosa y niega a continuación haberla dicho; tampoco tiene que ser problema el calificativo de “paletos” aplicado a todos los que no practicamos la elegancia espiritual y el gusto inmenso de haberse conocido, tan extendidos entre nuestros inefables capitalinos, así de nacimiento como sobrevenidos.

El problema real es la España vacía, y su reflejo simétrico, la Cataluña vacía. En el área metropolitana de Barcelona se concentran los dos tercios de la población catalana y el 80% de la renta. Lo que hay más allá es pura identidad nominal, sin sostenibilidad y sin un futuro perceptible. Las llamadas “locomotoras” del desarrollo no arrastran nada; se limitan, como en la película de los Hermanos Marx, a llevarse la madera de los vagones de cola para hacerla servir de combustible.

El llamado populismo de raíz identitaria es en buena medida un reflejo defensivo, provocado por la marginación, el expolio (véanse las buenas razones de los agricultores, no confundir con las de los patronos del campo), y la ausencia de alternativas viables.

El profesor Josep Oliver detalla hoy en la vanguardia (“El reto económico de la Cataluña vaciada”) algunas cifras que permiten apreciar las dimensiones del fenómeno de la despoblación. Para el periodo 2018-2033, la previsión es que en 742 municipios de Cataluña, el 78% del total, la cifra de muertes será superior a la de nacimientos. Los municipios de menos de 2000 habitantes serán los que perderán mayor porcentaje de población. En algunos municipios de comarcas de Lleida, la principal fuente de ingresos son ya las pensiones de los jubilados.

Solo los flujos migratorios podrían enderezar esta parábola descendente, pero es improbable que la inmigración vaya a recalar precisamente a los “burgos podridos” (entiéndaseme la expresión en su contexto histórico, no digo que haya nada podrido en nuestra ruralía), a pesar de que en ellos sería más preciosa que en cualquier otro lugar una inyección demográfica vigorosa.

Y de otra parte, cabe la posibilidad de que el pueblo entero se amuralle en contra de los recién llegados, los extraños, los forasteros venidos de territorios todavía más inciertos y de culturas y religiones más desasosegantes.

La formidable metáfora del “Bienvenido míster Marshall” sigue plenamente vigente hoy. Si se hace hincapié en los valores identitarios, es como argumento último para “pillar cacho” en la prosperidad desbordante que circula por otras latitudes, sin dejar que pase de largo.

Pero el remedio no puede consistir en una prosperidad concedida al mejor postor, sino más bien en un reequilibrio entre los territorios a partir de la remoción de estructuras profundas que, al volcar las oportunidades de un lado, las hurtan del otro.

Algo parecido a esa reconsideración de fondo del problema están promoviendo nuestros vecinos italianos de la CGIL con su Piano del Lavoro, que trata de dotar de sentido social y territorial a una economía demenciada por los algoritmos abstractos de los financieros neoliberales.


sábado, 22 de febrero de 2020

EL EXTRAÑO HOMENAJE



De derecha a izquierda, Josep Benet, Marcelino Camacho y José Luis López Bulla, cuando empezábamos a ser legales pero llevábamos ya años de lucha a la espalda.


Este año se cumple un siglo del nacimiento de Josep Benet en Cervera. La Generalitat ha celebrado la efemérides a su modo, con un acto cerrado y poco publicitado, limitado a la rigurosa invitación a familiares, amigos y medallas de oro de la Generalitat.

Ha dado cuenta de lo ocurrido Marc Andreu en elpais.cat (1). Según se desprende de su crónica, la sustancia del acto no fue un homenaje en sentido estricto a Josep Benet como historiador, como político, como cabeza de la Entesa dels Catalans, como militante por las libertades democráticas; sino una sentida celebración (tal vez una despedida del duelo) “para el autoconsumo” de los posconvergentes, según expresión de Andreu (no acudió ningún dirigente significado de ERC). Fue también, por añadidura, un homenaje por elevación, semiclandestino pero enfático, al referente máximo del pos pos pos convergencialismo, el ex Molt Honorable Jordi Pujol i Soley, presente en el acto.

Jordi Amat, biógrafo de Benet, insistió en su parlamento en el benetiano “Catalunya, un sol país”, pero Jaume Sobrequés tiró decididamente para otro lado, al afirmar que Pujol ha sido el político más importante de la Catalunya del siglo XX y lamentar (sic) que Benet «no llegara a tiempo de ver el boom independentista que tan feliz le habría hecho».

Llamar sinvergüenza a Sobrequés no es un insulto sino una descripción. Afirmar que su profesión es la de historiador es caer en el limbo de lo improbable. Le va mejor el título de tiralevitas.



viernes, 21 de febrero de 2020

POR LA PATILLA



Una imagen potente: una ministra en el ejercicio de sus funciones, pero desprovista del esplendor habitual de busto parlante impecable, del que se revisten habitualmente las personas de su alta condición con la ayuda inapreciable y sacrificada de los asesores de imagen, maquilladores, avisadores, cámaras, etc.

Teresa Ribera sufrió ayer un percance inesperado con la patilla de sus gafas en pleno directo televisivo de una sesión de la Comisión Parlamentaria de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Perdió la patilla, pero no la serenidad. Incluso se rio de sí misma, virtud que siempre es de agradecer.

Y continuó impertérrita su parlamento, leyendo los renglones derechos de sus notas con las gafas torcidas.

Tuvimos en tiempos muchos ministros por la patilla. Las ministras de ahora mismo lo son a pesar de la patilla.


jueves, 20 de febrero de 2020

ARROJAR LA CARA IMPORTA



A un profesor de instituto de Oviedo se le ocurrió plantear a sus alumnos de 15-16 años un test que tituló “fascista”. Había que contestar “Sí” o “No” a determinadas preguntas, que seguían en líneas generales unas consideraciones de Umberto Eco en torno a las constantes del pensamiento totalitario.

Yo diría que el planteamiento del profesor es correcto e instructivo. Conviene que los/las adolescentes mediten sobre prejuicios y actitudes poco razonados por lo general y potencialmente empobrecedores de una convivencia diversa e igualitaria. Este es un ejemplo de pregunta del test propuesto: «La gente muy distinta a ti acaba siendo un peligro: SÍ  NO»

Dios, la que se ha armado. El test ha ido mucho más allá de lo que pretendía. He aquí un comentario-tipo en twitter sobre el asunto: «Gracias a Dios que no tengo hijos, porque viene mi hijo a casa con un test que se titula ¿Eres Facha? y profesor y director, recogen los dientes del suelo!»

Evidentemente, quien hace ese comentario es un facha irredento. Gracias a dios que no tiene hijos, en efecto; otros que sí los tienen se han apresurado a reclamar el pin parental para evitar ese género de “adoctrinamiento”.

¿Por qué es adoctrinamiento hacer preguntas, y valorar las respuestas que se dan como motivo para una reflexión general? No se impone un pensamiento determinado, se valoran los síntomas asociados a un modo genérico de pensar. La pregunta directa “¿eres facha?” funciona en el test como provocación. Provocación en el buen sentido de la palabra: un incentivo a reflexionar con seriedad sobre lo que normalmente se asume sin pensar.

Nadie debe sentirse avergonzado porque le pregunten si es facha; las respuestas posibles son muchas (sí, no, un poco, a veces, nunca, quizá, etc.). Lo que sí es vergonzoso es “proteger” a hijos e hijas impidiendo que se les estimule a pensar de forma activa sobre cuestiones en las que por desgracia predominan demasiado los prejuicios ( “pre” juicios, respuestas automáticas emitidas sin reflexión previa).

Los padres que abogan por el pin parental como “protección” de su prole contra todo pensamiento intruso están arrojando el espejo que dejaría a las claras los defectos de los razonamientos y los retorcimientos del lenguaje que utilizan para no dar a las cosas el nombre que realmente tienen en el comercio cotidiano de las ideas.

Un viejo refrán define sin pelos en la lengua la actitud temerosa y pusilánime de quien quiere protegerse de la verdad: «Arrojar la cara importa, que el espejo no hay por qué.»


miércoles, 19 de febrero de 2020

LA ESPAÑA QUE NO SUMA



Algunas aritméticas electorales han lanzado el globo sonda de que una coalición del tipo España Suma, entre el PP y Cs, «haría bajar a Vox, empataría con el PSOE y haría ganador al bloque de derechas».

Ginesilla de Paropilla (Inés Arrimadas, para quienes no hayan captado el guiño cervantino) y Pablo el Diácono están poniendo a punto el invento de cara a las elecciones vascas y gallegas. Se trata de un experimento con gaseosa, porque en Euskadi apenas hay nada que rascar, y en Galiza está ya todo rascado de antemano. 

Pero si el cotarro se anima con la gresca y hay indicios de que la idea cae bien en la intención de voto, la cosa podría ser trasplantada a las próximas elecciones catalanas, que tendrán de nuevo características de plebiscito y serán convocadas posiblemente para el próximo octubre, después de calentar los ánimos con una nueva Diada en panavisión y tecnicolor, contando sin duda con el aditamento de juramentos renovados, por parte de los figurones de costumbre, de que “volverán a hacerlo”.

La herida profunda y sin cicatrizar de Cataluña podría servir de ese modo de acicate para una recomposición letal de las derechas españolas. Del diálogo constructivo entre fuerzas políticas que sigue siendo torpedeado con contumacia por los emisarios de Waterloo, pasaríamos a un nuevo escenario de “menos café para todos”. 

Los signos premonitorios del nuevo escenario posible se multiplican: después de la retirada del busto de Abderramán III de una plaza de Cadrete (Zaragoza), ha venido el borrado de los versos de Miguel Hernández del cementerio de la Almudena de Madrid. Monseñor Rouco Varela, cardenal presbítero de San Lorenzo en Dámaso, amenaza con reducir la asignación a Cáritas si se aplica el IBI legal a las propiedades inmuebles de la iglesia católica. Mariano Rajoy ha expresado su prudente deseo de que el actual gobierno “no haga demasiado daño” a España (???) al favorecer, como lo está haciendo, a los españoles equivocados.

Incluso el Maestro Ciruela, que no sabía sumar y puso escuela, podría alertar a la ciudadanía de que ese rebullir iracundo en las sacristías, las salas de banderas y las alcantarillas peor ventiladas de la Administración, ni tiene horizonte ni tiene porvenir. Esa España No Suma.


martes, 18 de febrero de 2020

CAGONTÓ



Words are flowing out
Like endless rain into a paper cup
They slither while they pass
They slip away across the universe

(Las palabras fluyen como lluvia incesante
en un vaso de papel,
resbalan al pasar y se desvanecen
a través del universo.)

THE BEATLES, Across the Universe


Nunca oí a Marcelino Camacho cagarse en dios; ni para el caso, en ninguna otra cosa visible o invisible. Marcelino era verbalmente respetuoso con todos hasta el escrúpulo: del capitalismo, en lugar de decir que es una puta mierda, nos contaba que es como un gorrión (un saltito a un lado, el picoteo frívolo de una migaja de pan o de una semilla, un revoloteo, vuelta a picotear la miguita, un salto en otra dirección, el vuelo a una rama baja de un árbol vecino, el regreso inmediato al suelo…)

El respeto sin concesiones era la forma particular de estar en el mundo de Marcelino, y una de las razones de su ascendencia más allá de su propia clase. Todos preferimos por instinto a quien argumenta, mejor que a quien se limita a despotricar.

A veces, sin embargo, odiamos los argumentos y preferimos que nuestro rival político eche los pies por alto. Para la derecha bien pensante es casi un alivio la existencia de Willy Toledo, un bocazas sin la menor duda.

Pero no me parece justificado procesar por blasfemia a Willy Toledo. Ni por injurias a ese fulano de Vox que considera que los varones de izquierdas empotramos mal a nuestras señoras. La libertad de expresión no es cómoda, pero es preferible a la represión de la expresión.

Cagarse en dios es seguramente una muestra tangencial de respeto a dios. Uno se caga en cosas importantes, no en fruslerías. Nadie se ha cagado aún, que yo sepa, en los algoritmos, en las redundancias o en el permanganato de sodio.

La mierda sobreabunda, en particular en los países ricos con dietas de muchas calorías. Pero cada cual tiene prioridades respecto del lugar o la institución donde deposita la suya propia, valiosa desde el punto de vista psicoanalítico según la doctrina de Sigmund Freud, que sostuvo que muchos no llegamos a superar nunca la fase anal de la sexualidad.

Entonces, dios es antes que nada una prioridad importante en la que descargar propiciatoriamente nuestra desazón por tantas cosas.

Yo, quizás por un ánimo panteísta, prefiero el Todo en el momento de evacuar mis malos humores. El Todo es algo redondo, completo y sin fisuras. Cagándome en tó (el monosílabo es muy superior al bisílabo por la brevedad y la concisión expresiva), me siento Uno con el Universo.

Cagontó.


lunes, 17 de febrero de 2020

ESTORNINOS MUERTOS



Estorninos sobre el asfalto. Foto tomada de el país.


Se lo estamos poniendo difícil a los pájaros: varias decenas de estorninos han caído sobre la autovía que va de Tarragona a Salou. Se investiga qué veneno, qué emanación descontrolada ha podido matarlos.

Los estorninos son gregarios, chillones, cruzan por los campos en grandes bandadas que oscurecen el cielo, su voracidad acaba con algunas plagas del campo y a veces se comportan ellos mismos como una plaga para los frutales.

Han convivido muchos siglos con nosotros los humanos; no siempre han sido cómodos, no siempre gratos. ¿Les ha llegado su hora debido a unos procesos industriales contaminantes mal controlados?

Este no es mundo para pájaros. La biodiversidad mengua sin remedio. Isabel Díaz Ayuso dice que la contaminación no ha matado a nadie, y ahí están esos cuerpecillos negros para desmentirlo.

Tanto control sobre la productividad y las horas trabajadas, y no hay control suficiente para la mierda que se emite a la atmósfera o se vierte en los ríos. Mierda que mata.

Hay que defender de la polución a los estorninos. Detrás de ellos venimos nosotros.

A pesar de lo que pueda decir Isabel Díaz Ayuso.


domingo, 16 de febrero de 2020

LA DESHONESTIDAD DE JAVIER CERCAS



Benito Pérez Galdós


Javier Cercas desmereció a Galdós en un suplemento cultural. Bueno, no es una noticia de primera plana. A don Benito, allí donde está, le importa poco; a don Javier la maniobra le reportó seguramente eso que tanto necesita, vidilla con la que salir en los papeles y publicitar su obra.

Antonio Muñoz Molina entró al trapo. Don Antonio defiende valores, en una época en la que los valores están de capa caída. Es el único reproche que se le puede hacer; en todo lo demás, la defensa que hizo (también en páginas culturales) de la literatura de Galdós fue irreprochable.

Ahora Cercas responde a AMM con una carta al director de El País en la que defiende su propia posición y acusa al otro de suponerle motivos espurios y no estrictamente estéticos.

Con esa carta, lo que hace Cercas sobre todo es seguir alimentando su propia publicidad. Mantiene que Galdós fue didáctico en exceso en su poética, y considera una temeridad e incluso disparate situarlo a la altura de Dickens y de Flaubert. Pero Dickens fue más didáctico todavía que Galdós, comparen a Oliver Twist con Doña Perfecta. Y lo mismo cabe decir de Tolstói, ese enorme pelma en busca del alma del mujik; o de Balzac en favor de la Restauración, o de Dostoyevski en contra de los demonios nihilistas. Es verdad que Flaubert defendió el arte por el arte en contra del didactismo; pero sería la misma temeridad y el mismo disparate sostener que Flaubert es, por esa razón, superior a los otros literatos citados.

No excluyo que Cercas se descuelgue otro día con otro artículo atacando a Flaubert por la razón contraria a aquella por la que ha rebajado el mérito de Galdós. Sería muy propio de él, porque es un adicto a la vieja táctica de que cuando pitos flautas, y cuando flautas, pitos. Cercas “farfalonea”, como el Cherubino de Las Bodas de Fígaro.

Esa deshonestidad de Cercas, consistente en que las verdades y las mentiras no lo son en razón de una vara de medir de platino iridiado, sino en razón de la conveniencia propia de quien sentencia, no es, claro está, exclusiva del mundo literario. Ahí tienen (entre otros muchos que podrían analizarse) algunos ejemplos resonantes de deshonestidad política, muy recientes. Sobre José Ignacio Echániz hablé yo mismo hace pocos días. Sobre Teresa Rodríguez no me extiendo porque ya lo ha hecho mucho y bien José Luis López Bulla. Y lo mismo digo de Oriol Junqueras (el “cardenal Mazzarino”, un alias debido a la aguda observación de Lluís Rabell) porque, si no había quedado patente para todos su sibilina manipulación de los hechos en la entrevista de Évole en la Sexta, lo ha resaltado con tino Ferran Monegal en El Periódico.


sábado, 15 de febrero de 2020

ENAMORADOS QUE PRESCINDEN DE SAN VALENTÍN



Primer documento gráfico en el que Carmen y Paco aparecemos juntos (La Garriga, hacia 1954).


Leo en la vanguardia que hubo de cierto algunos Valentines mártires en época romana, y uno de ellos hizo el milagro de curar a un epiléptico según las actas de los antiguos cristianos; pero de ninguno en particular puede decirse que patrocinara a los enamorados.

La tradición, al parecer, arranca del poeta inglés Chaucer, que en alguna parte puso que por San Valentín, cada ave busca su pareja. Este breve apunte ha bastado para desarrollar una potente propaganda en nuestra época, cuando tiende a medirse el amor por el consumo.

Lo que importa de San Valentín, entonces, es la fecha, y no las circunstancias del santo. Los enamorados en cuestión, de otro lado, son los pájaros, que usan aparearse en épocas determinadas, en tanto que los/las humanos/as lo hacemos a conveniencia, porque el celo nos dura todo el año sin respetar días festivos ni laborables, ceremonias religiosas ni civiles, días fastos ni nefastos. (Si bien datos estadísticos constatan que los apareamientos se han visto potenciados puntual y asombrosamente en algunas zonas geográficas y sentimentales en coincidencia con los goles de Andrés Iniesta).

Queda claro que ni San Valentín, fuera obispo o presbítero, mártir o confesor, se preocupó mayormente de los enamorados, ni los enamorados (me incluyo entre ellos) nos preocupamos, a la recíproca, de San Valentín.

Tampoco, he de confesarlo, me presenté ayer delante de Carmen con un ramo de flores o una caja de bombones en la mano. Ella me habría preguntado a qué cuento venía la novedad. A nuestro enamoramiento no le hacen falta pruebas materiales fehacientes, como las que exigen los tribunales en los juicios representados en las teleseries. Nos querernos día a día y ya está, sin desembolsos a fecha fija y sin plazo expreso de caducidad.


viernes, 14 de febrero de 2020

HILO DIRECTO CON EL ELECTORADO, O CUANTO PEOR, MEJOR



Teresa con Pablo, en días antiguos de vino y rosas (foto tomada de el periódico)


José Luis López Bulla acaba de colgar en la red uno de sus artículos antológicos (él los llama ejercicios de redacción, cosa que me devuelve a los tiempos de la escuela, cuando el maestro de gramática ─en mi caso llevaba sotana─ nos daba veinte minutos para entregar una composición sobre la llegada del otoño, y venga todos los escolares de hablar de las hojas muertas, sin haber escuchado aún a Montand).

La cosa de José Luis trata de la fragmentación de la principal opción de izquierda en Andalucía: éramos pocos, y aún vamos a ser menos. El motivo de la elegante separación con abrazo incluido es difícil de entender, pero José Luis lo desvela con una frase que rezuma verdad por los poros: «Una cosa es la voluntad de las bases y otra la autolegitimación del dirigente que, rayana en el divismo, fija la ortodoxia que ─se dice─ viene desde los tiempos antiguos.»

Las cosas claras: la voluntad de las bases es lo de menos. José Luis pone en cursiva la palabra “bases”, seguramente para sugerir que ya no existen, por lo menos en el sentido de antes: un colectivo caracterizado por una condición común y unas aspiraciones compartidas, agrupado en torno a una dirección reconocible con la que ese colectivo interactúa a partir de convicciones muy profundas y de un optimismo de la voluntad presente incluso en tiempos difíciles.

Ahora los partidos políticos se han verticalizado, y vienen a sustanciarse en la comunión casi religiosa entre un líder carismático y un auditorio disperso. Lo que hay entre uno y otro son expertos en comunicación, sondeadores de opinión, y cajas de resonancia variadas.

No es de extrañar entonces que Teresa Rodríguez decida instalar su propio chiringuito, y que dios reparta suerte. No es serio, pensamos quienes estamos educados al modo antiguo; pero para la lideresa, la política no pasa de un modo de expresión personalísimo, y se ilusiona con la perspectiva de que haciendo las cosas a su manera va a recoger muchos likes en las redes.

Cierto que esos likes no le servirán de nada, a efectos de mejorar la vida de las personas andaluzas, y que la perspectiva de ahormar un gobierno plural de progreso en Andalucía se aleja más aún, con su iniciativa.

Pero al parecer, es precisamente la idea de un gobierno plural lo que la ha espantado. Gobernar con personas que no piensan lo mismo que una, le parece a Teresa un suplicio. Ella prefiere vivir a la contra, y cuanto peor, mejor.


jueves, 13 de febrero de 2020

EL "EFECTO MATEO" EN LA SANIDAD Y LA EDUCACIÓN



Los expertos en economía niegan que haya desaparecido el llamado “Estado del bienestar”. Ha sufrido, sin embargo, una distorsión importante: ahora los beneficiarios principales ya no son los necesitados, sino los bienestantes: los que más tienen reciben más, y los que no tienen nada son excluidos.

Esta situación es muy perceptible en la sanidad y en la educación. Los recursos fiscales aportados por la ciudadanía al Estado se redistribuyen en forma de ayudas financieras, pero estas ayudas ya no van preferentemente a la sanidad y a la escuela pública, sino a entidades privadas “concertadas”. La trampa de los conciertos reside en que el Estado paga por un servicio público, mientras que a la entidad receptora no le interesa el servicio público sino el lucro privado. El dinero de los presupuestos dirigido a estos fines loables resulta en definitiva que no va a parar a quien de verdad lo necesita, sino que abarata los costos de explotación de un lobby de empresas con ánimo de lucro. Quienes pueden costearse esas atenciones (cuidados médicos y escuela) a precios "de mercado" son en definitiva quienes más beneficiados salen en el nuevo esquema de welfare, ya no igualitario sino “desigualitario”.

Los economistas llaman a esta paradoja «efecto Mateo», en alusión a una parábola de Jesús recogida en el Evangelio de San Mateo, 25, 14-30.

Puede ser útil recordarla. Un señor se va de viaje, y reparte algunos bienes a sus siervos: a uno le da cinco talentos, a otro dos, y al tercero, uno. Cuando vuelve de su viaje, reclama las cuentas, y quien recibió cinco devuelve diez, y quien recibió dos devuelve cuatro. Pero el que recibió un solo talento lo enterró para no perderlo, y solo puede devolver lo mismo que le fue entregado.

Es aleccionadora la explicación del siervo, porque parece describir los métodos del moderno capitalismo financiarizado: «Señor, sé que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual he tenido miedo y he escondido tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo.»

Y responde el señor: «Siervo malo y negligente, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y así al volver yo, habría recibido lo que es mío más los intereses.»

Tras lo cual ordena que el siervo sea echado «a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.»

La parábola concluye con una explicación somera (versículo 29), que acaba por dejarnos asombrados: «Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que no tiene le será quitado.»

Dejo ese hueso para roer a quien considere el Evangelio como una predicación llena de paz y de amor a la humanidad. Han pasado veinte siglos y pico, y todavía nadie ha dicho que este fragmento sea una extrapolación introducida de forma malévola por un macabeo que quiso desvirtuar la doctrina radiante del buen pastor que apacentaba amorosamente su rebaño.

Los economistas se han limitado a tomar nota, y ahora una situación que conduce directamente a aumentar las desigualdades sociales ha venido a tomar el nombre oficial del Evangelista, con fines didácticos.

La moraleja podría ser que estamos listos si esperamos la salvación de las alturas.


miércoles, 12 de febrero de 2020

EL LAPSUS FREUDIANO DEL DIPUTADO ECHÁNIZ



La hipocresía, metáfora


Hay una gran contradicción en votar a favor de expulsar de su empleo a una persona por el hecho de haber enfermado, y votar en contra de la despenalización de la eutanasia, es decir de la ayuda por acción u omisión a darse de baja de la vida a una persona que lo desea así, porque sufre una enfermedad insoportable e irreversible.

En el PP toma cuerpo esa contradicción, debido a su doble filiación: es un partido neoliberal en lo económico, y al mismo tiempo católico rancio en lo ideológico. Las dos cosas a machamartillo, y a ciegas; con la fe del carbonero.

Lo sabíamos desde hace tiempo, y la cuestión no merecería un comentario de no ser por la intervención de José Ignacio Echániz en el Congreso. Echániz ha acusado al gobierno de promover la eutanasia para ahorrar en gasto social. Se ha escandalizado virtuosamente de que la propuesta de ley ─que no va dirigida a la promoción, sino a la despenalización, de la eutanasia─ representa «un recorte social en toda regla, que hace que la longevidad se convierta en un riesgo financiero». En consecuencia, añade, «lo humano es cuidarnos, y acabar con los enfermos es realmente reaccionario.»

Cualquier intento de explicar racionalmente las palabras del portavoz parlamentario del PP, fracasa. Y la razón de ese fracaso es que lo que dice no está dictado por la razón, sino por un lapsus freudiano que ha hecho aflorar su inconsciente reprimido.

O sea, dejándonos de terminachos técnicos: a José Ignacio Echániz le encantaría (en la intimidad) reducir gastos sociales eliminando a los enfermos irrecuperables que tienden a lastrar una Seguridad social que en su mentalidad debe funcionar como un método jugoso de extracción de rentas para mayor beneficio de una sanidad privada, financiada a medias por los usuarios y por conciertos con el Estado hábilmente dirigidos hacia las clínicas y centros de salud para pudientes.

Echániz no ha podido impedir, entonces, que por los bajinis de su discurso se le escapara expresar lo adecuado que sería ese planteamiento, en aras de una mejor economía neoliberal. Ocurre que no puede dejar de lado el factor religioso concomitante, y por eso acusa hipócritamente al rival político de lo que él mismo desearía hacer.

«Lo humano es cuidarnos», dice. Debe entenderse que se está refiriendo a cuidados de pago, de alto standing, facturados con el IVA correspondiente, o bien a esos cuidados no remunerados, tan característicos de la abnegación de las mujeres de las clases bajas, que prodigan a manos llenas su atención llena de cariño a los familiares necesitados.

El hecho de que la situación se convierta en ocasiones en un callejón sin salida tanto para la persona cuidadora como para la cuidada, y que cualquier intento de atajo para ambas tropiece con la sanción severa del código penal, al señor Echániz y a sus correligionarios neoliberales les importa un ardite.

Sea lo que sea un ardite, que no lo sé con exactitud.


martes, 11 de febrero de 2020

LA JETTATURA


Una determinada creencia popular de tradición multisecular sostiene que los dioses se divierten de cuando en cuando castigando a los humanos por el procedimiento retorcido de dar cumplimiento a sus deseos de una manera diferente a como esperaban, y que en definitiva se convierte en una maldición. Es la jettatura, el mal de ojo del que resulta difícil librarse cuando las fuerzas alineadas en contra de nuestras expectativas son poderosas.

Dos grandes expectativas insertas en la tradición del movimiento obrero se han convertido en sendas maldiciones que gravitan sobre nuestras espaldas. Son la idea de la internacionalización de las fuerzas productivas, y la idea de trabajar menos para trabajar todos.

Hoy las deslocalizaciones masivas en procesos productivos complejos han internacionalizado la producción. Pero no en la línea de una mayor cohesión e impulso solidario, como deseaban nuestros abuelos y seguimos deseando nosotros, sino en la línea de la fragmentación, la desregulación y el dumping promovido por el egoísmo exacerbado de los detentadores del capital, en contra de las aspiraciones del mundo del trabajo, que va perdiendo conciencia solidaria de clase por el camino verde que fuerza a muchas/os a la emigración y a la errancia infinita para poder subsistir.

Lo mismo se puede decir del “trabajar menos para trabajar todos”. La idea inicial era repartir el trabajo realmente existente, y de ese modo ganar todos en derechos y expectativas en una sociedad inclusiva. Lo que tenemos es, en cambio, la rotación acelerada en los empleos, en condiciones leoninas (“trabajo indecente”) y con salarios basura. La precariedad descarnada, en lugar de la ampliación, tanto del paraguas de la protección, como del colchón amortiguador de la previsión social.

La jettatura no obedece en nuestro caso a una maldición bíblica, en la que no creemos ni mi amigo Antoni Cuadras ni yo. Lo de «ganarás el pan con el sudor de tu frente» lo hemos tomado siempre a beneficio de inventario, pero es que ahora mismo la tan publicitada cólera divina ha sido sustituida por la indiferencia demasiado humana de los amos del cotarro, que nos reclaman siempre más sudor de nuestra frente a cambio de menos pan.


lunes, 10 de febrero de 2020

QUIZÁ NO HUBO GUERRA DE TROYA



Supuestas ruinas de Troya en Hisarlik, Asia Menor.


Jacinto Antón da cuenta en elpais de una gran exposición en el Museo Británico sobre la guerra de Troya.

Pero resulta que la exposición citada empieza por poner en duda la mayor. Hay serias posibilidades de que no hubiera guerra en Troya; y si la hubo, de que no fuera tal como nos la contó Homero.

En ninguna parte se ha encontrado el costillar de madera de un gran caballo susceptible de ser el artefacto ideado por los aqueos de grebas hermosas para penetrar en la ciudadela sitiada. Los restos ennegrecidos hallados por Heinrich Schliemann en una determinada capa de un yacimiento arqueológico de Hisarlik formado por muchas Troyas superpuestas, no se corresponden con exactitud a las fechas facilitadas por Homero. No existen pruebas materiales fehacientes. Todo podría reducirse a fake news lanzadas a la blogosfera por un influencer llamado Homero.

A propósito, tampoco la existencia de Homero está debidamente confirmada por la investigación científica. Omíros quiere decir, sencillamente, “el ciego”. A saber cuántos aedos ciegos andaban rondando por ahí, y a cuál de ellos se le ocurrió el pastel.

Está bien poner en duda las viejas certezas, pero la herencia cultural que hemos recibido desde hace muchos siglos no depende en definitiva de la exactitud de los detalles. La cultura es algo con lo que siempre se tiene que negociar; la ignorancia, en cambio, es un bloque compacto.

Algunas gentes predican que no hay que fiarse, circula mucho blablablá en torno a estas cuestiones y los pilares de la civilización tal como la entendemos podrían quedar reducidos nada más a un constructo de cartón-piedra adobado con plastilina para aparentar una solidez enteramente ficticia.

Para caminar sobre seguro, esas gentes proponen como cien veces preferible el adanismo completo. Empezar de cero, sin prejuicios ni premoniciones redentoristas. «En el principio era el Verbo neoliberal, y el Neoliberalismo era Dios.» Por ahí van los tiros de quienes arremeten contra el mundo tal como se ha ido conformando pacientemente al paso de las generaciones.

Para ellos, todo estaba dado y bendecido desde el principio. Y lo que no se remite al dogma es solo paparrucha.

Por cierto, ¿existió realmente Adán? ¿Es fiable en este punto la Biblia, se han encontrado pruebas incuestionables de un paraíso terrenal neoliberal?


domingo, 9 de febrero de 2020

POSAT DE BLEDA



Imagen artística de Atila rey de los hunos a caballo. Según dicen las leyendas, el realmente importante de los dos era el caballo.


En China tienen el coronavirus, que está consiguiendo exportarse a sí mismo a pesar de todas las barreras y los cordones sanitarios que se le quieren imponer.

En Cataluña no llegamos a tanto pero tenemos a Quim Torra, que ahí sigue, con su medrosa actitud de acelga (él se define de este modo: “posat avorrit, de bleda i de poca cosa”, lean el magistral reportaje de Xavier Vidal-Folch en elpais), con un catolicismo acendrado y sin matices adquirido en la frecuentación de las sacristías, y dotado de un regate corto e insustancial en la política a la que ha llegado de forma parecida a Poncio Pilatos en el credo, aupado por su repentina deriva desde la nada hacia una “intransigencia salvaje” (es la expresión elegida por él mismo) y con la ayuda de una serie de carambolas inverosímiles que acabaron por dejarle, debido a la ausencia de los jugadores que habían empezado el partido del procés como titulares, comandando el centro del campo indepe con el encargo taxativo de su coach de ejercer el sacrificado rol de “medio estorbo”.

El hombre que en su día hundió Winterthur Asistencia en el momento mismo de nacer, según el presidente del grupo asegurador Josep Cercós, gracias a un discurso torpe, balbuceante y desangelado, ahora dirige sus baterías contra la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat.

Hay políticos habilidosos capaces de regatear a su propia sombra. Torra no es de esa clase. Su genio es del mismo tipo que el del caballo de Atila, que hacía desaparecer los brotes verdes allá por donde pisaba; o el del personaje de Peter Sellers en la película “El guateque”, de Blake Edwards. Él es el humilde servidor, el jardinero constante, el acompañante fiel del caos.
  

sábado, 8 de febrero de 2020

EL TIOVIVO DE LA PERSECUCIÓN POLÍTICA


¿Quién dice que Quim Torra no está haciendo nada por Catalunya? ¿No es nada la paciente tarea de hormiguita de poner palos, palitos y palitroques sucesivos en las ruedas, para que no avance el diálogo político que desea y suscribe, según datos de encuestas oficiales, el 83% de los catalanes?

Quim Torra se siente a gusto con la judicialización de la política. Los procedimientos judiciales dan pábulo a su victimismo congénito y además le ofrecen plazos, mientras que abordar la precariedad social y económica que padece el país por la vía política resulta, en cambio, inaplazable.

Ante la nueva causa abierta contra él por desobediencia (desobediencia infantil, enrabietada, “estéril” como se han hartado de decir sus colegas de ERC) por la Junta Electoral Central, ha denunciado “persecución política”. La persecución política es un tiovivo que gira sin parar: él persigue a la JEC, la JEC le persigue a él, la rueda gira y gira, y sobre la plataforma móvil cada cual sigue inmóvil en su lugar.

Con la iniciativa del diálogo acordada entre el gobierno de progreso y ERC viene sucediendo lo mismo. Sánchez se presentó en Barcelona como estaba mandado, con un cartapacio de 44 propuestas. Finalizado el encuentro, para el que hubo despliegue protocolario de uniformes, banderas y alfombras ─algo que le chifla a Torra, por lo que se está viendo─, el president ha confesado que no se había leído el informe de la contraparte.

No, él no está interesado en soluciones a los problemas de la gente, lo que le va son los grandes conceptos vacíos con muchas mayúsculas: Autodeterminación, Amnistía y un Mediador Indispensable con Perfil Internacional. Los 44 puntos del informe pueden esperar a las calendas griegas. El final de la negociación debe ser colocado al principio, y de ese modo el contenido político mismo del problema existente podrá quedar obviado, y tal vez escondido debajo de alguna suntuosa alfombra roja, entre la trompetería de los mossos.

Es otro tiovivo, parecido al judicial como dos hermanos mellizos.

Lali Vintró, en un artículo de opinión publicado hoy en elperiódico, se pregunta y nos pregunta a todos a quién representa Quim Torra. Es una buena pregunta. La respuesta sería instructiva, pero no estoy en condiciones de darla.